La Filmina de la Inmaculada
Semana 2 · El Ingeniero de la Subbética
Sobre la canción
La Filmina de la Inmaculada no es un canto religioso: es memoria del barrio. Las aulas frías de invierno, el proyector antiguo, y un cura pobre —de los de antes— que enseñaba a mirar la fe como se mira un pueblo entero que te sostiene y te vigila.
La canción vuelve a ese día de comunión, a la imagen proyectada sobre la pared, a la voz de Don Fernando y a la Inmaculada que presidía la vida entera de una generación que creció entre rezos y silencios largos.
Pero el cierre es presente: una oración seca por tus hijas, por tu familia y por la cordobesa. No hay misticismo: solo un ruego real, un hombre hablando desde el barro y el olivar, pidiendo protección mientras el polvo —el del camino, el del trabajo— vuela entre olivares.